Lesiones habituales en un accidente de tráfico

Los accidentes de tráfico y sus lesiones frecuentes son una de las grandes preocupaciones de los gobiernos de cada país y sobre todo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por las consecuencias que tienen para la salud de los afectados, que les pueden dejar secuelas de por vida.

La lesión más frecuente es la Cervicalgia o dolor cervical agudo, que se produce por una Extensión extrema del cuello seguida de una flexión, también exagerada, al desplazarse la cabeza bruscamente hacia detrás y hacia delante, generalmente al recibir una colisión en la parte trasera del vehículo.

Por el mismo mecanismo puede producirse también una lumbalgia, cuando las vértebras afectadas son las lumbares, aunque es menos frecuente, al estar esta zona protegida por el respaldo del asiento.

Al recibir un golpe, es habitual que nuestro cuerpo se resienta y máxime cuando se recibe por sorpresa, sin darle tiempo al individuo a prepararse.

Las lesiones más comunes en los accidentes de tránsito en la espalda y Cuello

Tras un accidente de tráfico, nuestro cuerpo queda resentido y una de las partes que primero nos tocamos suele ser el cuello y las lumbares, puede que por acto reflejo o porque en efecto, se trata de una de las lesiones más frecuentes en un accidente de tráfico. Ya conocemos el esguince cervical que es la lesión más habitual en tipos de accidente en el que el impacto ha sido realizado en la parte trasera del vehículo.

Al recibir este tipo de impacto nuestro cuello se balancea y se suele ir para atrás y hacia adelante en cuestión de microsegundos, esto es conocido como latigazo cervical.

Este tipo de lesiones tiene diferentes tipos de gravedad dependiendo de varios factores, como por ejemplo la velocidad del impacto. El tipo de coche influye mucho en la lesión ya que coches grandes suelen encajar mejor el golpe que coches pequeños, por ejemplo.

Si hemos visto venir el accidente instintivamente nuestro cuerpo se prepara para recibir el golpe pero si es por sorpresa, nos suele pillar desprevenidos y eso aumenta la gravedad de la lesión.

  • ¿Llevabas el cinturón de seguridad puesto? Ya se sabe la importancia que tiene el cinturón a la hora de evitar lesiones no deseadas y es que previene que nuestro cuerpo se desplace por toda la cavidad del vehículo.
  • ¿Eres de los que se coloca el soporte de la cabeza? O ¿Más bien no le das importancia? Pues deberías ajustar la altura del soporte a la de tu cabeza, ya que este amortiguará el golpe y hará que el recorrido de nuestro cuello sea menor, haciendo que la lesión sea más ligera.

Los accidentes que provocan este tipo de lesiones suelen ser habituales y por descuidos, pero la curación de este tipo de lesiones es lenta y pesada para el que las sufre.

A la hora de la indemnización debes tener en cuenta todo tipo de detalles y las consecuencias que han tenido en tu lesión, si por ejemplo no te has podido mover en un periodo concreto de tiempo.

Las lesiones más comunes en accidentes de tránsito en el tronco y en el abdomen

Según la Dirección General de Tráfico, los accidentes en sí son muy preocupantes, pero lamentablemente las lesiones derivadas por las colisiones en los accidentes han ganado un lugar entre las grandes preocupaciones en el problema de seguridad vial.

Los traumatismos se han convertido en la primera causa de muerte en la población joven a nivel mundial. Una vez ocurrido el accidente, los traumatismos deben ser atendidos con rapidez y ver cómo evolucionan ya que pueden no mostrarse externamente y no darse a conocer hasta más adelante.

Una de las partes del cuerpo humano más afectadas en los accidentes de tráfico como hemos explicado es la espalda y la columna vertebral, y es la dolencia más común el esguince cervical.  Normalmente requiere el uso de collarín durante un tiempo. Se trata de un trauma a tener en cuenta, ya que este tipo de golpes puede generar daños en la médula espinal pudiendo llegar ocasionar algún tipo de parálisis.

Si el tórax y el abdomen se han visto afectados, pueden producirse lesiones de partes internas del cuerpo como las vísceras y órganos vitales.

En caso de golpes en estas zonas se debe tener un mayor cuidado y atención ya que pueden no mostrase a simple vista y, si no se diagnostican a tiempo, puede agravarse la situación del paciente.

Este tipo de lesiones son denominados “lesiones torácicas cerradas”, son tan graves que en ocasiones pueden provocar la muerte. Uno de los remedios para proteger nuestro tronco y abdomen de este tipo de consecuencias en un accidente de tráfico es ponerse el cinturón de seguridad ya que evitamos desplazamientos bruscos, violentos e incontrolados a los que puede verse sometido nuestro cuerpo en el momento de la colisión.

Al tratarse de unos traumas bastante comunes, los sanitarios que acuden al accidente son muy precavidos en estos menesteres y suelen asegurarse de que no hay ninguna lesión interna

Hay que tener en cuenta que muchas veces el dolor no aparece inmediatamente, sino dentro de las setenta y dos horas siguientes al accidente. Por eso, es importante, a la más mínima molestia, acudir al hospital para descartar o diagnosticar la lesión y tratarla lo antes posible. No se debe esperar a que el dolor se pase espontáneamente, porque lo más probable es que, sin tratamiento, la lesión empeore y, además, el retraso en acudir al médico puede suponer el rechazo de la aseguradora, por considerar que la lesión no deriva del accidente.

Con el fin de recuperarse completamente de este tipo de lesiones, es importante seguir un tratamiento de rehabilitación, cuyo objetivo será recuperar la movilidad de las partes de nuestro cuerpo que han sido perjudicadas y poder volver cuanto antes a hacer una vida normal.

Si existe un responsable del accidente, una vez que se hayan agotado todas las posibilidades de mejora de las lesiones o bien una vez recuperados completamente de las mismas, podremos reclamarle una  indemnización por el periodo transcurrido desde el accidente hasta la curación y por las secuelas que hayan podido quedar. Para ello es importante no estar solos y contar con la ayuda de profesionales que nos ayuden a gestionar la reclamación ante las aseguradoras, médicos que valoren las lesiones y abogados que nos representen ante los tribunales.

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