El baremo que fija desde 1995 la indemnización por daños personales en accidentes de tráfico, ha quedado desfasado, las indemnizaciones que desembolsan las aseguradoras son muy bajas con respecto a las europeas y dejan desamparados a algunos colectivos, como amas de casa o niños atropellados que no cruzaban por un paso de cebra.

El 31 de marzo finalizaron los trabajos de una comisión de expertos, convocada por la Dirección General de Seguros, para actualizar el baremo de indemnizaciones. Por primera vez, se ha contado con la implicación de las víctimas de tráfico, ausentes en la elaboración del baremo anterior.

Las comparaciones con otros países europeos ponen en evidencia el atraso español. La mujer de Carlos Parra, el hombre que murió en un siniestro vial cuando el torero Ortega Cano invadió el carril por el que circulaba, ha recibido 119.731 euros, y cada uno de los dos hijos, unos 20.000 euros. En Italia, la viuda habría percibido en torno a 300.000 euros y 100.000 cada hijo. En Francia, las indemnizaciones duplican las españolas, y en Alemania y Reino Unido casi las cuadruplican.

Las lesiones leves son las que salen más baratas a las aseguradoras. Por ejemplo, un lesionado muy grave que necesita la ayuda de otra persona recibe hasta 382.303,74 euros por este concepto. Pero la cuantía puede aumentar por otros supuestos, como la reforma de la vivienda, en 95.575,94. A una persona que tiene un accidente e ingresa en el hospital y está un tiempo sin trabajar por una pierna rota, por ejemplo, percibe por cada día de estancia hospitalaria 71,63 euros y otros 58,24 por cada día de absentismo justificado.

El caso más representativo es del latigazo cervical, que se produce por manifestación de dolor pero no es posible comprobarlo con una prueba médica. Víctimas y aseguradoras han acordado establecer unos criterios que permitan evitar el fraude: que el siniestro sea capaz de provocar ese daño o que el dolor aparezca en las primeras 72 horas.

El seguro del automóvil es obligatorio, porque tiene la función social de amparar a las víctimas. En concreto, la ley obliga a contratar una póliza que cubra la responsabilidad civil del conductor frente a terceros. Otro colectivo actualmente desprotegido son las amas de casa, que al realizar un trabajo no remunerado no reciben ninguna indemnización por perjuicio económico si sufren un accidente.

Junto a las víctimas, la sanidad pública es también la gran perjudicada por el actual sistema de indemnizaciones. Hasta el momento, las aseguradoras cubren los gastos asistenciales de víctimas de accidentes de tráfico durante los dos primeros años. Sin embargo, quienes sufren en un siniestro heridas muy graves que les dejan secuelas de por vida, necesitarán, también de por vida, cuidados sanitarios y medicinas que costeará la seguridad social.

En otros países europeos, las aseguradoras calculan el gasto futuro medio y lo aportan a la sanidad pública.

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